Fernando Cordella: "Es muy importante presentar, trabajar y profundizar en la obra de Bach, que es un gran pilar para toda la música del mundo"
agosto 21, 2024
El clavecinista y director liderae la Sociedad Bach Brasil, que en cuatro años ha presentado 45 conciertos, y el 25 de agosto debuta en el Ciclo Bach Santiago con una propuesta históricamente informada de las cantatas 113, 164 y 138. En esta entrevista, además, revela cómo y cuándo se enamoró de la música antigua.
Fernando Cordella (1982) es director artístico de la Sociedad Bach Brasil, que se fundó en el año 2020, con sede en Porto Alegre. En estos cuatro años, han ofrecido 45 conciertos dedicados a la obra de Bach y su influencia en sus contemporáneos. Ello, con el Bach Brasil Ensemble, agrupación que toca con instrumentos de época y que ofrece interpretaciones históricamente informadas.
Este reconocido clavecinista y director brasilero es el maestro invitado para el concierto Bach Santiago 44. El domingo 25 de agosto, conducirá desde el clavecín tres cantatas de Johann Sebastian Bach. La presentación se realizará a las 18 horas en la Parroquia La Natividad del Señor de La Reina (Av. Ossa 479, metro Simón Bolívar), con inscripción gratuita. Además, se transmitirá en vivo en musica.uc.cl.
El programa incluye la Cantata BWV 113, Señor Jesucristo, supremo bien,que será ejecutada a sólo días del tricentenario de su estreno, que fue el 20 de agosto de 1724. Se sumarán las cantatas BWV 164 Ustedes, los que se llaman de Cristo, y BWV 138 ¿Por qué te afliges, corazón mío?
“A pesar de que todas las cantatas que interpretaremos son litúrgicas, el público percibirá que existen diferencias entre ellas, especialmente de carácter, y eso dará una experiencia muy diversa para los auditores. Este concierto es una gran oportunidad para escuchar tres cantatas poco conocidas, en una interpretación históricamente informada. Creo que vale mucho la pena conocerlas», son tres cantatas sacras de diferentes periodos litúrgicos, pero con formaciones muy semejantes: poseen oboes d’amore y flautas, orquesta de cuerdas, coro y solistas», adelanta Fernando Cordella.
Fernando Cordella, clavecinista y director brasilero.
El virtuoso clavecinista, director e investigador es una figura referencial de la música antigua en nuestra región. Constantemente lo invitan a dirigir y colaborar artísticamente instituciones y personalidades del ámbito como Peter Van Heyghen, Juan Manuel Quintana, Roman Garrioud y Rodolfo Richter. Tiene su propio perfil en la website Bach-cantatas.com (ver).
De hecho, esta entrevista la da desde Asunción, vía telefónica, en una pausa de sus ensayos con solistas y con la Camerata Antiqua de Curitiba para el concierto que ofrecieron el jueves 15 de agosto recién pasado, para celebrar el aniversario de la capital de Paraguay. Interpretaron justamente obras barrocas europeas y brasileras. El corazón del programa fue la Missa Maria Assumpta del compositor belga del 1800 Johan Adam Faber, y se sumaron de Luís Álvares Pinto, gran figura de la música colonial brasilera en el siglo XVIII, y José Maurício Nunes Garcia, quien en 1791 asumió como maestro de capilla de Río de Janeiro.
Ahora, Fernando Cordella debutará en el monumental proyecto iniciado en 2018 por el recordado profesor Víctor Alarcón, quien trágicamente falleció sólo tres meses después. Entonces el rector UC Ignacio Sánchez determinó que se continuara haciendo por la memoria de Víctor Alarcón y el Instituto de Música UC se hizo cargo de su ejecución. En mayo de 2023 se alcanzó la centésima cantata en ser interpretada y se calcula que en marzo de 2025 se llegará a la centésima quincuagésima.
«La verdad es que Bach podría haber nacido en cualquier lugar del mundo, lo importante es lo representa su música, y que se refleja también en nuestra música»
Fernando Cordella
En el concierto Bach Santiago 44 debutará en el ciclo la soprano Francisca Jünemann y participará también el tenor Rodrigo del Pozo, uno de los mayores especialistas en la obra de Bach, además del contratenor José Andrés Muñoz y el barítono Patricio Sabaté. Liderará al ensamble instrumental el concertino Gonzalo Beltrán.
¿Qué le parece que Santiago pueda convertirse en la primera ciudad de Latinoamérica donde se hagan todas las cantatas de Bach? ¿Qué significa, cree usted, para la región?
«Es muy importante presentar, trabajar y profundizar en la obra de Bach. Creo que la obra de Bach es un gran pilar para toda la música del mundo, sea de concierto, popular o de tradición oral. Toda tiene influencias de Bach, ya sean directas o indirectas. Cuando uno aborda esta obra surgen muchas preguntas. ¿Por qué un grupo brasilero, por qué músicos latinoamericanos nos consagramos a estudiar la obra de un compositor europeo. La verdad es que Bach podría haber nacido en cualquier lugar del mundo, lo importante es lo representa su música, y que se refleja también en nuestra música».
Aun cuando el Ensemble Bach Brasil se caracteriza por el uso de instrumentos históricos, Fernando Cordella se adapta a las agrupaciones que trabajan con instrumentos modernos. Así sucedió, la semana pasada, cuando dirigió a la Camerata Antiqua de Curitiba en Asunción, y será también el caso del concierto Bach Santiago 44, en Chile.
«Siempre es posible hacer un trabajo dentro del estilo de la música barroca, entrar en ese acento original y aproximarse a ella, independiente de que los instrumentos no sean originales de época», aclara Cordella.
En el concierto Bach Santiago 44, actuarán cuatro cantantes, quienes harán las partes solistas y corales, además un pequeño ensamble instrumental. ¿Esto corresponde a un criterio de interpretación históricamente informada que tiene que ver con la realidad estética del propio estreno de las cantatas, ¿no?
«Exactamente, sí. Buscaremos una sonoridad de época. Estas tres cantatas son mucho más camerísticas, con una formación no tan sinfónica. Existen cantatas con formaciones bastante grandes, que el propio Bach hizo también, pero también existen cantatas de un músico por parte, que e vez de filas de primeros violines, de segundos y de violonchelos, Bach las hizo con apenas un instrumentista por parte. Por otra parte hay investigaciones que establecen que aunque diga coro en la partitura, en algunas de estas cantatas eran los solistas los que hacían el coro, uno por parte».
En su cuadragésima cuarta entrega, el ciclo Bach Santiago vuelve a la Parroquia La Natividad de La Reina, donde se realizó el concierto Bach Santiago 34, en junio de 2023. Foto: Música UC.
Usted dirigirá las cantatas BWV 113, BWV 164 y BWV 138. ¿Qué puede decir de ellas sobre su carácter, musicalidad o texto? ¿Tienen las tres cosas en común o tienen diferencias y son contrastantes?
«Creo que el programa quedó bien distribuido en relación con el estilo de las cantatas pues tienen pocos instrumentos de viento. La primera, la 113, tiene básicamente oboe, y una importante aria de tenor que está llena de fiorituras y ornamentos, pero Bach no usa la flauta sino hasta el final del coro congregacional, no la utiliza, por ejemplo, en la sinfonía. En esta sinfonía, Bach hace una bipartición. El coro luterano homofónico, prácticamente coral, a cuatro voces, no es contrapuntístico, y él va insertando esas estrofas en el medio de la música instrumental, Bach va encajando el coro en esa sinfonía. El rol central lo juegan los instrumentos de cuerda. A pesar de ser en Si menor, que era llamada la tonalidad de Dios, es una cantata más brillante. La cantata 164 tiene un carácter más íntimo, y la cantata 138 es más brillante. A pesar de que todas las cantatas sean litúrgicas, de que no haya ninguna cantata profana, son diversas en su escritura y forma. Son diferentes, y el público claramente va a percibir esa diferencia porque cada una tiene un carácter bien distinto, lo que le dará una experiencia muy diversa al público que está escuchando».
Usted invitó al tenor Rodrigo del Pozo al Magnificat de Bach que presentó el año pasado en Porto Alegre. ¿Qué piensa del rol que ha jugado este cantante en la música antigua?
«El profesor Rodrigo del Pozo es un gran referente internacional de la interpretación histórica. En el auge de su carrera trabajó incluso en Londres, participó en muchas grabaciones con los principales grupos que grabaron esta obra y para nosotros fue un gran honor recibirlo cuando hicimos el Magnificat, que además grabamos. Su presencia es siempre es ilustre, porque es un gran especialista en la obra de Bach y en la música antigua. Es un gran referente».
Rodrigo del Pozo y Ensemble Bach Brasil, con la dirección de Fernando Cordella, en el Magnificat de Bach, a fines del año pasado en Porto Alegre. El registro del concierto Bach Brasil 39 puede verse aquí.
Ahora, en el concierto Bach Santiago 44 estará Rodrigo del Pozo, quien ha grabado más de 45 discos y trabajado en este repertorio con Gabrieli Consort, Les Arts Florissants, The King’s Consort y Concerto Palatino, y con directores como Manfred Kraemer, Andrew Parrott, René Jacobs y Christophe Coin, así como cantantes jóvenes y recién titulados, profesores del Instituto de Música UC, más invitados. ¿Considera que esa diversidad hace crecer la enseñanza del estilo?
«Con certeza. Cuando el maestro Rodrigo del Pozo me invitó a Chile, me gustó mucho esa combinación de estudiantes de un nivel ya bastante alto, pero también poder compartir esa oportunidad de intercambio de los grandes profesionales y los alumnos. Eso es muy importante».
El contratenor José Andrés Muñoz en una entrega previa del ciclo Bach Santiago. Foto: Música UC.
Fernando Cordella, además, dictará desde el lunes 19 al viernes 23, un curso de repertorio barroco que se centrará en el canto y el violín, como parte de la Escuela Internacional de Profesores Visitantes del Instituto de Música UC.
«Básicamente se centrará en el clavecín y el canto barroco, pero quise también abrirlo para instrumentista que tocan instrumentos modernos de manera que tengan la oportunidad de asistir como oyentes o como ejecutantes y así tener contacto con el lenguaje y la interpretación histórica aunque no posean los instrumentos originales de época», adelanta.
«Siempre que pone la mano, Bach mejora la obra»
Fernando Cordella
A pesar de la rica práctica y creación musical barroca de Brasil, país que contó con importantes y fecundas capillas musicales, asociaciones de intérpretes y de compositores, ciclos de conciertos y grandes teatros, o tal vez por eso mismo, no existía una sociedad destinada a promover la obra de Johann Sebastian Bach, hasta que se creó, en el año 2020, la Sociedad Bach Brasil.
Su director artístico es Fernando Cordella, y en estos cuatro años han tenido una prolífica actividad: dirección artística, han realizado ya 45 conciertos. «Cada mes hay un concierto nuevo», consigna.
En ellos abordan música de Bach y su universo, por ejemplo, conectándolo con sus hijos, o dando cuenta de su influencia en sus contemporáneos. «Hacemos cantatas con orquesta y coro, programas con instrumentos solistas y música de cámara también, así que son varias formaciones, de uno a 40 músicos», ríe.
Fernando Cordella.
Fernando Cordella recuerda qué los motivó a fundar esta entidad. «Un grupo de músicos decidimos organizarnos para hacer lo que hacen todas las sociedades Bach del mundo, darle al público una oportunidad para que conozcan y comprendan esta música y mostrar la visión que tenemos los intérpretes brasileros que nos dedicamos a esta práctica y que se nutre de grandes investigaciones», explica.
Debido a la pandemia, tuvieron que presentar algunos conciertos en streaming, y esta modalidad actualmente la van combinando con las actividades presenciales, para llegar así a mayores territorios y públicos. Los registros están disponibles en bachbrasil.com.
De este modo, su cuadragésimo sexta entrega será virtual: el 31 de agosto se estrenará un concierto que grabaron en la iglesia São Pedro de Porto Alegre, con Ensemble Bach Brasil y la soprano Marilia Vargas y el contratenor Cássio Pereira como solistas, con la dirección de Cordella. Interpretarán el Motete Tilge, Höchster, meine Sünden BWV 1083, que corresponde al arreglo que hizo Johann Sebastian Bach del Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi.
«Siempre que pone la mano, Bach mejora la obra. Aunque el Stabat Mater de Pergolesi es una obra maravillosa, él logró resolver unos problemitas de escritura que tenía la partitura; cambió el texto que era en latín, y coloca un salmo en alemán y hace versiones con ornamentos de las líneas del canto, que eran más simples, al estilo italiano», detalla Cordella.
Ese motete, Salda, Altísimo, mis pecados, fue coincidentemente grabado en pandemia el Instituto de Música UC y que fue transmitido en el Concierto de Semana Santa UC 2021 ( ver nota, crítica).
«En la adolescencia, comencé a estudiar clavecín en paralelo. Lo hice medio escondido de mi profesora de piano, porque se iba a enojar mucho conmigo»
Fernando Cordella
¿En cuál momento de su vida usted se enamoró de la música barroca y la música antigua y decidió hacer carrera en ese repertorio?
«Como muchos clavecinistas de mi generación y anteriores, yo comencé en el piano. Participé en muchos concursos de piano y actué como solista, tocando repertorio tanto romántico como barroco en el piano, pero me gustaba mucho la música barroca. La verdad es que me gustaba mucho el período barroco en sí, la arquitectura, la escultura, la pintura. Mi abuelo capturó mi atención mostrándome algunos discos que él tenía de cantatas de Bach que publicó la Deutsche Telefunken, y que era la primera grabación mundial usando instrumentos de época, o sea, instrumentos originales que se tocaban en la época de Bach».
En esa histórica colección de Teldec iniciada en 1971 y que incluyó 193 cantatas sacras de Bach, cuenta, hizo para él visible el importante aporte que habían hecho figuras como Gustav Leonhardt, Nikolaus Harnoncourt, Sigiswald Kuijken y Frans Brüggen.
«Estos investigadores de los años 60 comienzan también a reeditar las partituras, porque una gran problemática de la música del período Barroco es que los editores podían tener mucha influencia en la interpretación, ya que la partitura tiene pocas informaciones: tiene las notas, pero las indicaciones de fraseo, dinámica o articulaciones no estaban escritas en la partitura. Entonces había habido mucha intervención de editores y de otros músicos que no tenían nada que ver con lo que eran la música que se hacía en el período Barroco», explica.
En cambio, indica, «ese grupo de músicos comienza a estudiar los tratados sobre cómo se ejecutaba esa música, que eran de la época y representaban muy bien lo que era la práctica musical de esa época. Comenzaron a usar como referencia esas grandes enciclopedias de interpretación, escritas en la época, y se fueron dando cuenta de que eso iba en un camino completamente opuesto de lo que se estaba haciendo cuando se tocaban esas músicas de los siglos XVII y XVIII».
Fernando Cordella.
Cuando su abuelo le mostraba esas grabaciones de Teldec, recuerda, «yo no sabía nada, no sabía qué era eso, no sabía ni siquiera qué era una orquesta con instrumentos de época. Pero eso me encantó mucho más y pensé que era mucho más interesante de esa manera que con una orquesta tradicional tocando de una forma romántica que no va de acuerdo con la propia estética».
Coincidió, además, con que descubrió el que sería su instrumento de vida. «En ese momento apareció el clavecín, que era un instrumento muy exótico, no solamente por su sonido, sino como instrumento en sí mismo, decorado y todo eso», rememora.
Fernando Cordella era un niño prodigio y ya actuaba en público, siendo aún un estudiante de piano. «En la adolescencia, comencé a estudiar clavecín en paralelo. Lo hice medio escondido de mi profesora de piano, porque se iba a enojar mucho conmigo», ríe.
A los 18 años, cuando era el momento de cursar los estudios universitarios, tomó la decisión: «Voy a seguir ahora mi carrera como clavecinista y como investigador de esa música de los siglos XVII y XVIII».
Por Romina de la Sotta Donoso | 19-08-2024 | Publicada originalmente en musica.uc.cl.
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